Los 5 sentidos, la cocina y el Agilísmo (III)

Tiempo de cocinado (lectura): 2’45”

En las anteriores entregas hablamos del sentido de la vista y del sentido del olfato, ahora le toca el turno al…

Tacto

Tocar el producto, percibir su rugosidad, su suavidad o aspereza, su tacto grasiento o crujiente… Son sensaciones que obtenemos al aplicar el sentido del tacto en la cocina.

Considerando las pautas de buenos modales a la mesa, excepciones aparte (unas buenas chuletillas de cordero, unos calçots, unas alitas de pollo…) no está bien visto tocar la comida con las manos por parte de los clientes, pero si es imprescindible muchas veces por parte de los cocineros, a los que, el sentido del tacto, les puede hacer percibir defectos o fallos en un producto que posteriormente van a preparar.

Si hablamos del Software, el sentido del tacto debe ser compartido. Los clientes deben “tocar” el producto cuanto antes y los cocineros (el equipo) deben hacerlo igualmente, de manera diaria y prestando atención a las sensaciones que desprende el producto cuando se toca.

“Tocar” el producto se convierte en un aspecto clave en los proyectos de software de entrega incremental y cuanto antes mejor, aplicando los principios de entrega temprana.  Desde la perspectiva del cliente, es asimilable en Software al concepto de MVP. (Minimum Viable Product). Mediante el MVP obtendremos y desplegaremos en producción el conjunto de funcionalidades mínimo que dará sentido a la primera implantación en producción de nuestro producto. De esta manera, nuestro cliente desarrollará el sentido del tacto, ya que podrá empezar a “tocar”, probar, manipular y sentir la experiencia de uso de nuestro producto.

Con una estrategia de entrega incremental de producto potencialmente desplegable, y, aportando valor de manera temprana, también conseguiremos que los defectos afloren lo antes posible. Así podremos solucionar los problemas antes de que sea demasiado tarde y de que el retrabajo a realizar no sea tan costoso que pongamos en riesgo la calidad del producto e incluso su viabilidad.

“Tocar” el producto cuando hay un equipo de UX fuera del equipo de desarrollo, detrás de los aspectos de diseño, usabilidad y accesibilidad, es de vital importancia para el proyecto. Con entregas incrementales, el equipo de UX van a poder validar de manera temprana sus hipótesis de User Experience y al igual que en el caso anterior (los clientes), solucionar, rectificar o mejorar cualquier cuestión que pudiera afectar a la calidad del entregable final. Es cierto que los principios ágiles propugnan que el equipo debe ser multidisciplinar y que todos los perfiles se deben aglutinar en “el equipo de trabajo”. Sin embargo, no siempre es posible, y sobre todo en grandes organizaciones en las que hay departamentos específicos de UX , que pueden ser transversales para todos los proyectos de la compañía, cobra vital importancia trabajar en un enfoque de Lean-UX.

Respecto al tacto en el equipo de desarrollo (los cocineros) las técnicas de integración continua, mediante las cuales de forma diaria los equipos consolidan lo desarrollado en los repositorios y empaquetan y despliegan el producto en entornos previos, se convierten en el simil del tacto en la cocina por parte de los cocineros encargados de la elaboración. Asi, mediante el tacto diario podrán anticipar problemas, resolver malos olores o corregir los defectos de enfoque que pudieran tener.

Por el contrario, sin estas técnicas, el sentido el tacto solo podrá aplicarse cuando el plato se haya servido a la mesa y ya puede ser demasiado tarde obteniendo entonces un rechazo por parte del cliente.

Próximamente… El oído.

¿Oído Cocina?


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