¡La nueva era de Agile Taste ha llegado!

Tiempo de cocinado (lectura): 3’10”

 

Llevábamos unas cuantas semanas advirtiéndoos de que algo grande iba a suceder. ¡Y por fin ése momento ha llegado! Todo empezó cuando quisimos darle un nuevo aire a nuestra web para que sintierais de primera mano lo que sentimos nosotros cuando cocinamos y formamos en metodologías agiles… Buscábamos transmitir una imagen diferente, más madura, elegante y profesional. Y pensamos que la web anterior no reflejaba toda esa energía. ¡Esperamos haberlo conseguido con el rediseño de la Web!

Tras esa primera prueba, quisimos idear nuevas experiencias para el año próximo. Aún en los mejores restaurantes, es importante mantenerse actualizado y al día y por eso diseñamos dos experiencias que, tras las betas pertinentes, incluiremos en nuestra carta actual. Estas experiencias son Pizza Kanban y LeanNovación, (¡Estad atentos a nuestra newsletter para no perderos ni una! Ah, ¿Qué todavía no estáis suscritos? ¡Podéis hacerlo aquí!)

Lo único que faltaba para culminar esta etapa de cambios y mejoras era compartirlo con vosotros. Nos hubiera encantado poder invitaros a todos, pero para la ocasión contamos con diez asistentes a los que les agradeceremos siempre que, tras una semana de trabajo duro, quisieran pasar la tarde del viernes con nosotros. ¡Gracias, de verdad!

Esta vez quisimos darle una vuelta de tuerca al SushiKanban que teníamos en nuestra carta e ir un paso más allá: decidimos hacer un taller de hamburguesas gourmet y así asegurarnos de que no hubiera nadie a quien no le gustara el menú del día. Nacho, nuestro gran compañero y cocinero, preparó tres recetas magníficas de miniburgers de alto standing: la Burger Pampera, la de pollo con piña y miel y la de salmón con mango. Suena bien, ¿verdad? Pues os aseguramos que el resultado sabía GENIAL



Como sabéis, nuestras dinámicas siempre cuentan con un espacio formativo para ofrecer un background a los asistentes y así no se sientan perdidos cuando les hablemos de Lean o Kanban. En esta ocasión, los dos fundadores de Agile Taste, Israel Alcázar y Pepe Vázquez, nos dieron las pinceladas suficientes para hablar el mismo idioma y empezar a conocer unas metodologías que están en auge y en boca de todos.



Después, Nacho de Sueños de Cocina, nos hizo la boca agua repasando la ejecución de las recetas y leyendo de qué se componía cada uno de los platos y, sin más dilación, nos pusimos manos a la obra:

Debíamos representar algunos roles y realizar una serie de tareas. En la primera ronda nos dejaron a nuestro libre albedrío para gestionarnos… y el resultado fue, más que lamentable, ¡Tremendamente angustioso! La sensación general era de agobio, de no haber aportado al grupo, de ir como pollo sin cabeza por la cocina, de frustración y desilusión absoluta… Compartimos una tableta de chocolate para paliar las penas y nos pusimos a pensar qué había salido mal.



Tras esas reflexiones, Isra y Pepe nos dieron algunas pistas de cómo podíamos visualizar nuestro flujo de trabajo para que fuera más productivo. Cómo podíamos desgranarlo en subprocesos y algunos truquis más que no os podemos contar porque, si no, pensaréis que ya no tenemos nada sorprendente que enseñaros, cuando lo impactante de verdad es vivirlo en primera persona. Os lo digo yo, que fui una de las asistentes y, aun llevando meses leyendo sobre las dinámicas anteriores y estando en contacto directo con ellos, vivirlo en primera fila fue verdaderamente enriquecedor e impactante. Aunque ya tengamos conocimiento sobre metodologías ágiles, el aprendizaje experiencial es muchísimo más potente que cualquier otro. No sólo por las reflexiones y conversaciones que se generan con el grupo, sino también por el hecho de hacerlo en un ambiente completamente distinto a nuestro contexto habitual, y como es en este caso, entre los fogones de una cocina profesional.



El resultado de todo este proceso fue, simplemente, ALUCINANTE (véase a Homer pasando la mano por el horizonte y pronunciando esta palabra). El cambio de quehaceres fue tan brutal, que todos quedamos asombrados del flow que habíamos logrado en tan poco tiempo. ¿Sabéis lo bueno de verdad? Las mini burgers nos salieron tan bien presentadas, tan bonitas y redonditas, que daba pena comérselas. Pero la pena duró bien poco. Exactamente hasta que se descorcharon un par de botellas de vino y nos comimos nuestros maravillosos y jugosos resultados.



La velada quedó clausurada con una magnífica conversación en la que compartimos la energía que se había generado tras los buenos resultados. Esperamos que los asistentes lo disfrutaran tanto como nosotros, ya que para el equipo de Agile Taste fue un día muy muy especial.

¡Gracias a todos por hacerlo posible!


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